
Por Kevin Sánchez Gtz @kevindoyy
En el umbral de lo irreal, lo orgánico se confunde con lo etéreo. Una figura alada atraviesa la luz que emerge del vacío, mientras las formas nacen, mutan y se entrelazan como pensamientos hechos materia. Cada línea es un susurro de lo invisible, un sueño que se abre en geometrías imposibles.
El tiempo se disuelve y la luz revela aquello que carece de nombre. Todo fluye hacia un origen secreto, donde la mirada interior encuentra su vuelo… y en ese tránsito silencioso, la imaginación renace.