Clicerio Mercado/Bisbee’s: Las redes en el mar: relato sobre la pesca y la ciudad.

Destinohace 4 meses187 Vistas

Clicerio Mercado

Bisbee’s @fishbisbees

Por Carla Higareda @cabo.comunicarla & Rocío Hernández @chio_snow

Fotografía Carlos Vargas @carlosvargasphoto 

La inmensidad del océano nos invita a tocarlo con todas las caricias del mundo, adentrándose en la profundidad perpetua de su esencia.

Las perspectivas del mar las tenemos en las manos de Clicerio Mercado, aferrando sus raíces en Cabo San Lucas, desde hace 30 años. También hace parte del comité organizador para Bisbee’s, uno de los torneos de pesca deportiva más grandes e importantes del mundo.

Su imagen proyecta a un hombre sobre el que pesan años de experiencia en los campos de la pesca deportiva y el turismo, sin embargo, anota que el conocer a Bob Bisbee fue, antes que nada,  un giro en su destino; cuando él, Clicerio, era gerente de alimentos y bebidas y Bob era su cliente. Allí comenzó la relación profesional y de amistad con la que está sellada una de las competencias más notables de su ámbito.

Oficialmente, Bisbee’s inicia en el año 1981 con una pequeña flota de 6 barcos jugándosela por un premio de 1,000 dólares; en las memorias de Clicerio Mercado todo comienza con el sueño de 6, forjado en una promesa. En la actualidad, ha incrementado su afluencia hasta ser un referente de la temporada turística en Cabo San Lucas.

Con la participación de embarcaciones de todo el mundo los 1,000 dólares ahora ascienden a  $4,165,960 y los competidores vienen de Japón, Israel, Islandia, Francia, España, Sudáfrica, Costa Rica y Panamá. Del interior del país también se ha visto un incremento de visitantes, lugares como Ciudad de México, Monterrey, Ensenada o Tijuana presencian los mares desde otra latitud.

Ciertamente, el torneo es uno al que la suerte le ha sonreído. Su voz, a través de la distancia, suena con una mezcla del apesadumbrado ayer y la alegría del triunfo cuando rememora el sinfín de situaciones que han puesto al Bisbee’s al borde del cancelacion, después de haber padecido desastres naturales como huracanes e incluso la caída de las Torres Gemelas en el año 2001, ostenta el orgullo de celebrar, ininterrumpidamente, su cuadragésima edición.

Si bien el objetivo de Bisbee’s es, en principio, llevar a cabo una competencia sana, en el subtexto se recalca que desean quitar la visión centralista del turismo, quieren que la gente expanda sus horizontes, tanto para permitir la exploración como para potenciar el crecimiento de los puntos de visita. Clicerio Mercado tiene claro que esto representa un papel fundamental:

“En los Cabos, en particular, y en Baja California, en general, la pesca deportiva ha sido primordial para el desarrollo”

 

Clicerio Mercado

 

“Paralelamente, Bisbee’s promueve una nueva dirección para la pesca deportiva, que tiene más que ver con la conservación y mantenimiento de la vida marina en las regiones costeras. Cuando un pescador alcanza el punto de madurez, de entender que no se trata de ir a sacar todo lo que se prenda en la línea (…) comprende que aquello le pertenece, pero no tiene porqué llevárselo… es pescar y liberar”

 

Sobre estas bases se asienta el fortalecimiento sustentable del turismo para Clicerio, puesto que para él es importante el mantenimiento de los puntos turísticos del país, haciendo hincapié, claro, en Cabo San Lucas: “Los Cabos son riquísimos, se extrae una riqueza enorme del mar”.

La plática va tomando aristas diferentes para establecer el desarrollo de un pueblito pesquero que llegó a ser un distinguido alusivo del turismo internacional. La voz experimentada nos cuenta una historia entendida que se extiende en el pasado hasta los años 50 ‘s cuando Cabo San Lucas no rebasaba los 2,000 habitantes, por entonces hace su aparición el expresidente mexicano Abelardo L. Rodríguez quien inicia el desarrollo de la pesca deportiva y la hotelería, cuando establece una propiedad privada de descanso llamada “Rancho las Cruces” para las amistades de su esposa, entre las que se contaban grandes luminarias del Hollywood de aquella época. Por supuesto, el rancho pervive hasta el día de hoy. 

Sin embargo, Clicerio Mercado está perfectamente consciente de que todo proceso de urbanización conlleva la sobrepoblación desmedida como un problema; para él lo es desde la perspectiva que establece el construir una imagen distinguible y duradera del turismo. “El enemigo de cualquier lugar en desarrollo es el humano”, su sentencia es severa cuando se trata de señalar un culpable pues sostiene que mucha de la población que subsiste en las zonas conurbadas de Los Cabos poco hacen para  mantener y dignificar la zona; esto Clicerio lo achaca principalmente a un origen social, sobre el cual apunta: “Tenemos una cultura general paupérrima”, para él no se trata de más ni menos que de la falta de un sentido de pertenencia, es decir,  para los que llegan, ese lugar no es su lugar, no lo abrazan como propio. Desgraciadamente, opina, que esa es una cuestión de la cual adolece todo México.              

Así, Bisbee’s, bajo la mano de Clicerio, tiene el fin de afianzar Cabo San Lucas como punto de interés, pero no pretende lograrlo por sí mismo, es un asunto de unión y apoyo en el que prevalezca el enriquecimiento del lugar gracias a la belleza y a la enorme atracción que ejercen Los Cabos.  

Entre mares de azul turquesa, playas de blanca arena y lejos de su labor para Bisbee’s, Clicerio es un hombre normal que goza de la música; cuenta, felizmente, que su repertorio está compuesto por Frank Sinatra, Matt Monro, Bebu Silvetti, José Alfredo Jiménez, Pedro Infante y Jorge Negrete. También sabe disfrutar de la buena comida, en un buen restaurante;  acompañado del susurro de las aguas en un paisaje estampado de sol. 

Su vida, enclavada en Los Cabos desde los años 90 ’s, ha virado en torno a la pesca deportiva mayormente hablando, sin embargo su empleo más notable es el que ha hecho para reivindicar a su comunidad.  

Ha sido partícipe y pilar en el surgimiento y punto más álgido de Los Cabos, no sólo como asentamiento urbano sino como centro de turismo; señala, con un atisbo de sereno orgullo que traspasa los límites de la distancia, que es un hombre de causas sociales: inició construyendo bardas para planteles educativos y vio surgir las antenas que le trajeron televisión abierta a la zona.

Especial le es lo que desempeñó, junto a su esposa, en el 2005 y durante 6 años para la casa hogar de Cabo San Lucas en donde él fue el velador y ella cocinaba para los niños.

Clicerio denota un interés profundo en el bienestar de los pequeños, de tal manera que encabeza una colecta anual de juguetes para las familias de escasos recursos, pues su filosofía descansa en lo filantrópico, en lo que puede y debe hacer para los otros en aras de alcanzar la grandeza de la sociedad.

Con gran distinción ha participado en clínicas de labio leporino y paladar hendido, siendo parte, también, del Club Rotario. Es un hombre comprometido con la mejora y el aprovechamiento de los recursos para hacer de Los Cabos un ejemplo de civilidad y crecimiento.     

Su semblante cálido, de maneras gentiles y educadas es imperturbable en las fotos y sigue siéndolo en su voz cuando la conversación se gira hacia la situación que ahora tiene en vilo al mundo, sin embargo, más allá del pesimismo, el miedo o la pesadumbre que podrían dibujarse en el cariz de su tono Clicerio encara todo con particular entereza.

En primera instancia, cree que esta es una oportunidad para revalorar el peso del turismo: “Este mal del Covid le enseñó a muchísima gente la importancia del turismo… la mayoría de los estados han despertado para darle promoción turística a todo lo que puedan tener”.

Es una cuestión proteccionista no sólo para mantener con vida el centro económico y social de Los Cabos también es para cuidarse y procurarse entre los ciudadanos y no dejarse derrotar.

“Mi padre tenía una frase: ‘Trabaja como si fueras a vivir 100 años, reza como si te fueras a morir mañana’ (…) no podemos controlar la muerte”. En su práctica personal Clicerio adopta las palabras de su familia y las conserva para mantenerse fuerte porque cree firmemente que todo es una cuestión de actitud, de hacer las cosas bien. La determinación ha marcado su camino, tener los objetivos claros y definir para sí la pregunta “¿Qué hacemos aquí?”, incluso en los azares del destino.  

La manera en la que piensa podría permitirse ser una acepción de su propia vida y, en tiempos como estos, de la resiliencia, aunque él, particularmente prefiera reemplazarla por la palabra “resistencia” tal vez porque refiere más a un ímpetu voluntarioso para no permitirse la pérdida, es quizá el deseo de continuar, de hacer, de sobrevivir, pero sobre todo de sobreponerse. 

Hay lecciones que aprender aquí para cambiar de condiciones de lo que nos toca enfrentar, hay que hacerlo con la cabeza en alto y la mente fuerte, resistiendo. Clicerio Mercado lo entiende mejor que ninguno, dice, con la palabra reflexiva: “Nadie puede evitar tener problemas, si no buscamos  la manera de resolverlos, si no buscamos la actitud y las ganas de salir adelante”.

Es hora de ponerse a pensar en el futuro, cercano o lejano, con luz u oscuridad; recordando lo que dejamos atrás y viendo lo que permanece en nuestras manos para forjar lo que viene y aplicar lo que hemos experimentado, procurando no olvidar lo que hemos aprendido. 

Seamos mejores, seamos más de lo bueno.

Así nos alejamos del imaginario mar y de la etérea brisa marina, con las enseñanzas bajo el brazo, las de él, Clicerio, y las de muchos otros que seguro comparten su visión del mundo, la de un hombre que sutilmente navega en un barco, siguiendo a los peces… acariciando el mar, a las orillas de una tierra bendita.

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